| El origen de
Canarias se establece hace 30 millones de años, cuando las
grietas marinas comenzaron a arrojar lava a causa de un frenazo en
el desplazamiento de la placa continental. Desde entonces, la geografía
de Canarias es la geografía de sus volcanes que aparecen repartidos
por todo el territorio. Son cientos de ellos y a veces varios cráteres
forman una misma cumbre. Destacan, en Tenerife, el Teide (3.718 m);
en Lanzarote, las espectaculares extensiones volcánicas (5.198
hectáreas) del Parque Nacional de Timanfaya; y en El Hierro,
Los Lajiales. Sobre la lava ha surgido la vida en forma de plantaciones
de vid que dan excelentes caldos trasparentes, especialmente en la
Geria (Lanzarote). |

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En otras ocasiones, artistas
como César Manrique crearon lugares de encuentro en las entrañas
de los volcanes ejemplo de los cuales son los Jameos del Agua, también
en Lanzarote. Como los surcos de la tierra, la huella de la vida dejan su
marca.

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La conquista
de las Islas Canarias la iniciaron, en 1402, los normandos Jean de
Bethencourt y Gadifer de la Salle con la toma de Fuerteventura, Lanzarote
y El Hierro. Bethencourt instauró en ellas un señorío
vasallo de La Corona de Castilla que incorporó, hacia 1430,
La Gomera. Ni Bethencourt ni sus sucesores pudieron apoderarse de
Gran Canaria, La Palma y Tenerife, las islas que hubieran dado sentido
económico a la empresa. |
Pasaron setenta y tantos años antes de que los Reyes Católicos
decidieran completar la conquista. El 24 de junio de 1478 un ejército,
comandado por Juan Rejón, desembarcó en la Bahía de
La Isleta, en Gran Canaria y fundó el campamento militar del Real
de Las Palmas, origen de la actual capital insular: los portugueses que
exploraban la costa africana hacia el Golfo de Guinea, tenían pretensiones
en Canarias, y Castilla decidió hacer efectivos sus derechos a ellas
como heredera de la antigua monarquía visigótica.
Los aborígenes grancanarios ofrecieron fuerte resistencia antes de
rendirse en 1483. Diez años después , en mayo de 1493, cayó
La Palma en manos de Alonso Fernández de Lugo sin demasiados apuros.
Tenerife resultó, asimismo, dura de pelar y no pudo darse por sometida
hasta 1496.
Las islas comenzaron, así, a ser la Europa cálida. Nada más
concluir la conquista de Gran Canaria se inició el cultivo de la
año y la fabricación de azúcares que los hombres de
negocios europeos instalados en ella enviaban a los puertos del continente.
Los vinos de Canarias, de manera muy especial los de Tenerife, fueron productos
de la misma Europa cálida que viajaron a Inglaterra y a las colonias
británicas de América durante los siglos XVI y XVII, avalados
por el aprecio en que los tenían los personajes de Shakespeare o
Walter Scott. La cochinilla, insecto parásito del nopal, indispensable
en la tintorería decimonónica anterior al descubrimiento de
las anilinas sintéticas, contiene igual referencia a parajes hermosos,
cálidos pero templados y a tierras fértiles bien capaces de
aportar a Europa templados y a tierras fértiles bien capaces de aportar
a Europa productos raros o poco frecuentes.
| La Europa cálida,
en fin, que produce hoy plátanos y tomates y una amplia gama
de frutos tropicales y subtropicales y que ofrece su singular naturaleza
a los millones de turistas que la visitan cada año y que se
bañan en sus playas soleadas de enero a diciembre; |

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los cambiantes paisajes
interiores; que se sorprenden al descubrir en la arquitectura, en las costumbres
y tradiciones, en la artesanía y el folclore, rasgos de la Europa
meridional sabiamente cruzados con incorporaciones americanas, consecuencia
todo del trasiego hacia y desde América.
Porque el archipiélago,
lugar obligado de recalada de las navegaciones trasatlánticas históricas,
además de indicar a las tres carabelas colombinas los vientos y
las corrientes correctas, envió a América pobladores que
fundaron Montevideo dándole carta de naturaleza a la nacionalidad
uruguaya; que se fundieron profundamente con Cuba hasta constituir la
base étnica del guajiro; que dejaron descendencia en Luisiana donde
aún atesoran el habla castellana insular de los ancestros dieciochescos;
que han hecho de Caracas la segunda o tercera ciudad "canaria"
Canarios hubo en la
defensa de El Alamo, uno de los mitos de la historia estadounidense y
muchos se acriollaron y participaron en las independencias de las repúblicas
sudamericanas o dieron lustre, allá, a las Letras, las Artes, la
Gramática, la Pedagogía, la Política, el Derecho,
etcétera.
La epopeya de Canarias
es historia de Europa y de América de los últimos quinientos
años. Las guerras continentales se prolongaron en el Atlántico
y todas las islas sufrieron ataques navales relacionados con las tensiones
entre las potencias europeas.
De especial recuerdo,
el del holandés Van der Does, que destruyó, en 1599, la
ciudad de Las Palmas de Gran Canaria.
Y el almirante Horacio
Nelson, derrotado en Santa Cruz de Tenerife, donde perdió el brazo
derecho, en julio de 1797.
Esa tradición
histórica de raigambre europea y regusto americano marca a estas
islas, hoy especializadas en abrir sus puertas al descanso, a la diversión,
a la curiosidad y al afán de adquirir nuevos conocimientos de los
visitantes que quieran ver un poco más allá de la propaganda
turística.
Texto extraído:
http://www.canarias-sapromocion.com/ and http://www.situr.org
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